viernes, julio 31, 2009

Conmigo tú... nuestra historia.


Esta es una cita...un poco extraña, pero hasta la forma de conocernos lo fué... Recuerdas?


Una calle cualquiera, cerca del barrio Brasil...un negocio...un balcón rodeado de maceteros y yo, con el tesoro en mis manos. Sabía que debía dejar el tesoro en un lugar seguro para que tú lo encontraras, pensé en decirle a la señora que atendía aquel local que te lo entregara...me dí tantas vueltas, hasta que me decidí y entré al local, primero pedí unos cigarros...la verdad no sabía que pedir, pensé que los cigarros me darían valor, aunque el humo me ahoga...le conté que necesitaba encontrar a una persona...debía entregarle hoy el tesoro (no le dije tesoro, sino pensaría que estaba completamente loca), le mostré las hojas ordenadas, en donde está tu cuento... lo comencé a escribir el mismo día en que nos conocimos...¡que locura!, nunca pensé que sucedería esto. La señora me mira...tiene una expresión de ternura y toma el tesoro entre sus manos...afuera comienza a correr el viento frío... comienza a oscurecer.... Ella acepta y lo guarda.

Corrí a enviarte el famoso mail, que te indicarían las coordenadas correctas...me quedé por ahí cerca... es un juego de escondidas... de esos que jugabamos entre plantas y tu parque... recuerdas?

De pronto te veo venir....doblas por la misma esquina que yo pasé...frotas tus manos y entras al iluminado negocio...me da risa verte hacer tantos gestos para indicar que tú eres el dueño del tesoro...estoy segura que aún dices palabras en italiano y la señora nada te entiende, pero aún así te entrega el famoso encargo...lo tomas y con un gesto agradeces...volteas y caminas, pero no son más de diez pasos...algo te indica que debes detenerte...cruzas la calle... te acercas donde yo estoy instalada...en uno de los tantos bancos... no me ves... solo miras delicadamente cada hoja...tu dedo se desliza tocando cada letra...y yo...yo con el corazón que salta y la voz se me enmudece....cierras los ojos por un instante...es como si sintieras las melodías de piano que yo escuho... y no resisto... el juego es no conocernos.
Me paro despacio del banco...y camino... mis pasos me pesan... sé que no volveré a verte tan pronto como quiero... nos cruzamos... me miras y yo sigo...lento, como si buscara algo...no quiero voltear... me invade una nostalgia que no quiero que se vaya...camino. Una voz suave pregunta de lejos.... Trilce?... Mis pasos se detienen... Trilce???....cada vez más fuerte.... TRILCE!!!... lo miro...y el se acerca...se acerca cada vez más rápido...diciéndo solo Trilce...Trilce... y yo confirmando con un movimiento en mi cabeza.... Cuando quedamos frente a frente...ya no sentí frío, ni gente, ni ruido... No sentí los segundos...solo sé que me encerraste en un abrazo...y en mi oído tus palabras... ¡Yo sabía....sabía que estarías aquí!...tus dedos en mi cabello, me sentí como la Analía...el personaje del primer cuento que escribí en este blog...y tú... mi Alfredo.

No dejéde mirarte nunca... solo cuando tus labios tibios se acercaron a mi... Se acabó todo lo que alguna vez pensé que era amar...esto es distinto... no duele...no preocupa...no se esconde...no reprime...no aparenta...no pide explicaciones...no desconfía.... no es irreal ni mito...solo es...es vida...soy yo...contigo, sin llenar vacíos, porque solo disfrutamos lo que somos y como somos...Eres lo que quiero ahora, porque cada abrazo tuyo amor...es como tu dices...magia que nos mantiene bien para el resto del día... Ahora las fotografías las tomamos juntos...al igual que el café... y a veces en las tardes de domingo...nos sentamos cerca del primer encuentro... a escuchar al vecino pianista que colorea con sus notas las calles de la ciudad.

2 comentarios:

Gaston Bustos Q. dijo...

que romántico, me hiciste recordad cuando le escribí la primera canción a la caro...

Gaston Bustos Q. dijo...

a, se me olvidaba, weno, weno weno!, je je je je